7 nov. 2018

No es la Primera vez, Ícaro

Como Ícaro queriendo tocar el sol, así se acercó a sus ojos. Audaz. Prepotente. Insignificante. Y ardió... Delante del Sol y la Luna, consumido fue por su ímpetu. Se desvaneció ante el brillo de sus ojos. Fulminado por su infinita pureza. Escoltado hacia el olvido por el viento discreto que acaricia el mar. Otro náufrago sin rumbo que sucumbe ante su propia ambición sin ancla. No es la primera vez mi querido Dragón, que las armaduras oxidadas fenecen como burbujas a la sombra de tu majestuosidad. Nadie puede atreverse a llamarte monstruo; no es tu culpa que los hombres sean insectos rastreros. Incapaces de salir de las sombras. Deja arder a las polillas a tus pies. Como un millón de Ícaros. Banales. Ilusos. Estorbos. Tu lugar está entre las lumbreras. TU llanto no ha sido ignorado por la Luna que te observa con piadosa envidia. Vuelve al cálido abrazo del Sol y deja a todos los mortales atrás, entre los escombros de este mundo de garbatos.

6 nov. 2017

1740

Esperé hasta la hora del té para zarpar con destino a tus muelles en mi barco de papel. Las manos inquietas del reloj me distraen desde que miré al Sol a los ojos. Todos mis aviones de papel se estrellaban por tu mal tiempo. He sacado el barco de la botella. No quiero deliberar como los ilusos. Si no es seguro volar, entonces... flotaré. Pero el barco se diluye en un rastro de tinta. Mientras tu mirada sea mi estrella polar... flotaré. Sobre el lomo de las tortugas... flotaré. Concédeme la dicha de naufragar a la orilla de Tus Labios hasta que la Luna despierte y los cangrejos vengan a buscarme.

3 nov. 2017

Otra vez me he quedado sin palabras. Sin acciones. Ahora es ayer.