Dicen que cuando está bien hecha, la comunicación, al igual que la música, necesita un par de silencios para traer equilibrio a la sinfonía.
12 mar 2014
Más noticias de Mi Querido Manuscrito y Yo
Escribir un libro no es un proceso sencillo, especialmente cuando creas material suficiente para dos obras distintas, de modo que la regularidad de las publicaciones disminuirá considerablemente para beneficiar el avance de la gran redacción que me ocupa.
Espero en verdad que las publicaciones existentes hasta el momento resulten agradables a los posibles lectores, algún día, en algún lugar. La cloaca se enfriará si nadie la visita. A veces los escritores necesitamos, como humanos que somos, un empujoncito extra para mantener o cambiar el rumbo.
De todos modos yo sé que les deleita lo que hay en mi mente, por ello siempre trato de darles algo que no puedan olvidar. Y aunque no hubiera lectores, los distintos demonios que me poseen están satisfechos con el resultado que su influencia ha tenido sobre mí...
Me retiraré por ahora. No me esperen. Las aguas residuales de mi evacuación mental anunciarán mi presencia... Eventualmente.
Por ahora mi Querido Manuscrito espera el violento frenesí de mis garabatos...
Aunque no los conozca los amo, con amor virgen,
Ouróboros.
7 mar 2014
Los Hermanos que Dividieron el Cielo
Nacimos como hermanos. Crecimos como enemigos.
Han pasado tantas temporadas dentro del horno que lo hemos olvidado todo. Todo menos el vicioso apetito sanguinario que aleja nuestros corazones y acerca nuestras balas mensajeras.
No entendemos cuando comenzó toda esta insensatez. Solo entendemos el temor que causan las colisiones. El falso respeto cobardemente engendrado por el incestuoso y tiránico sadomasoquismo tan irreconciliable con el que blasfemamos la bandera que nos abriga a todos bajo este cielo blanco.
¡Cielo Blanco! ¡Cielo Blanco! A ti rogamos que caigas sobre nosotros.
¡Cielo Blanco! Te rogamos quites de nuestras manos esa herramienta que reune a los enemigos. Esa herramienta que aniquila el amor. Cielo blanco, ten piedad de nuestros hermanos y nuestras almas atormentadas.
¡Cielo blanco! No nos hagas esperar. No permitas que nos acostumbremos al grito recíproco de la batalla.
Hierro comiendo carne. Carne comiendo hierro. Hierro que se embriaga con sangre. Sangre que se embriaga con carne de hombres.
La locura se retiró avergonzada, mientras la bandera se enorgullece de la locura de estos dos hermanos que juegan a ser enemigos. Que juegan a ser reyes olvidando que nacieron gemelos.
Cielo blanco, escucha nuestra suplica. Cielo blanco, te rogamos que el viento susurre en nuestros oídos las viejas historias de los días felices que en nuestra feroz resaca hemos olvidado.
¡Cielo Blanco! ¡Cielo Blanco! Desciende sobre nosotros y eclipsa nuestra locura.