7 ene 2015

Delirios

Lo sabemos, o talvez inventamos algo totalmente nuevo.

Inservible.

El tiempo no espera. Los relojes son peso muerto.

No quiero ver más lomos retorcerse. Especialmente, si mi turno está próximo.

El mundo se ve diferente cuando tus ojos están a punto de estallar.

Por las noches sueño con mi libertad. Flotando apasible en la oscuridad.

El sublime vacío.

Nada.

Un suspiro y diez mil años luz.

El último guiño del firmamento.

6 ene 2015

Salmo Contemporáneo

Una jaula puede ser un balcón.
¡Triste bienaventuranza la de las aves!

Desde el día en que las cavernas necesitaron lentes el mundo se fue al fozo, ¡Que lo digan los bosques!

Gracias a la locura del progreso hasta los árboles padecen cautiverio.

Soy un peregrino en mi propia tierra, prisionero sin celda.

Ciego a ojos abiertos, sordo juglar.

Profeta mudo.

Héroe sin causa ni gloria.

Soy bastardo heredero.

La espiga que se perdió entre mil agujas.

Espejo.

Fragmento.

La mentira más sincera.

Lujuria virgen.

Calendario del pasado.

Agenda en blanco.

Y mientras la fantasía de vivir pasa fugaz frente a mí, permanezco acurrucado mirando las velas del valle por entre los barrotes de mi jaula balcón.

14 oct 2014

Otra anécdota de La Ciudad de Los Parias

Dicen que La Verdad es un poeta mediocre, y ciertamente estoy convencido de ese trágico hecho, pues hoy fue uno de esos días en los que se ven las cosas de otro modo.

Del modo que suelen ver Los Otros.

Un día normal, lleno de angustias normales.

Un día que transité por las calles, como todo el mundo.
Siendo el hombre empapado entre un cardumen de impermeables y sombrillas.

Buacando dinero.
Siguiendo una estampilla que con algo de tacto, y a lo mejor, condescendencia, me señaló donde buscar el dinero.

Andando por las avenidas llegué a pararme en una de esas esquinas que los refugiados y turistas regulares vuelven letrina.

Y huyendo de algunos números pude volver en el tiempo a mi hogar lejos de casa, como cualquier otro lunes en La Ciudad de Los Parias.