19 ene 2016

Una vez más el autobús me abrió sus puertas y esperó.
Invitación.
Coincidencia.

Eso no es importante ahora mismo.

En otra ocasión fue un taxi, pero impaciente se fue al ver mi equipaje.
No debí ser tan descortés.

Suelo olvidar que las valijas no pueden viajar. No saben cómo.

Por las noches oigo el lamento de los trenes que vienen y van sin mí. Ese triste sonido que no me deja dormir ni soñar.

Una vez más olvidé que el equipaje estorba y que los aviones vacíos no pueden volar.

Olvidé lo fácil que es empacar excusas.

20 dic 2015

20/12/15

No soy más que un garabato que se niega a ser borrado de una página que hace tiempo arrancaste.

8 oct 2015

Deseo ser más audaz.
Arriesgado. Menos prudente.
No sé por donde empezar, ni a quien seguir. Examino demasiado.

No he aprendido nada. Cada una de tus encarnaciones quiso enseñarme algo que no fui capaz de recordar. Por una simple razón, tenía miedo.

Miedo de equivocarme.
A ser feliz.
Sufrir.
Miedio de Tí.
A mí.

Miedo a nosotros.

Mírame ahora...
No... no.
Mejor no.

Aún no.

No estoy listo.

Todo el tiempo que perdí obviando que aún hay cosas por descubrir en el mundo.

Aún no me he descubierto.
Cómo pude ser tan tonto...
Iluso y demente.
Ciego de estupidez.

Perdí los calendarios, mis libretas se diluyeron. Recuerdos remendados mantienen una insalubre conexión umbilical.

Las cuerdas de la guitarra se rompieron mancilladas por el silencio. El destino empañó nuestra cerámica. Fin.

Mientras tanto dos niños perdidos se miran con temeroso silencio a la sombra de un árbol prisionero.

Te vas. Lloro. 
Me quedo atrás. Lloras.

Muero.

Idiota, si me hubiera atrevido a seguirte... no habrías necesitado cambiar de forma tantas veces para llamar mi atención.