6 mar 2014

Una tonta confesión - Segunda Parte

Dejame decirte una cosa, entre tantas otras.
Dejame decirtelo por una vez. Por ultima vez. Otra vez. Las veces que haga falta.
Soy un elefante de circo encadenado con delicados hilos de inocencia que entorpecen mi libertad. Encadenado con hilos que no pedí. Encadenado con hilos que no puedo romper solo.
Soy como el niño aristócrata al que le prohibieron ser feliz. Contemplando desde la ventana un divertido marco de rayuela que conozco bien, sobre el cual no saltaré si no viene alguien a romper esta estupida ventana.
A pesar de tan vergonzosas metaforas, hay algo que es cierto...
Algo que talvez no pueda decir por discresion mal comprendida o por influencia de algun demonio de orgullo que decidio separarnos para poder conservarme como su juguete... ¿Qué importa? Incluso si esto significara algo para alguien, es un poco tarde. El daño está hecho. Mi gran pecado fue tratar de proteger tu sonrisa. Mi crimen de ahorrar llanto es imperdonable. Aún así, no me arrepiento de nada...

4 mar 2014

Tal vez leerás esto, tal vez no.
Tal vez es absurdo, tal vez no.
Tal vez responda tus preguntas, tal vez no.
Tal vez los dioses mueren, tal vez no.
Tal vez me arrepienta, tal vez no.
Tal vez esto signifique algo, tal vez no.

Iluso...

Soy un iluso de la vida presente, por eso escribo el acontecer diario  incluido en esa obligatoria oferta que llamamos vivir.

Soy un iluso de la vida presente que intenta aprovechar al máximo su aliento en este fluctuante espejismo, ignorando las voces de los ilusos de la vida próxima que malgastan su aliento acumulando méritos negligentes para un sueño decorado que les ha sido apenas contado... de mala gana.

Soy un iluso de la vida presente que sueña más de lo que duerme y maldice con sutileza condescendiente su razón de ser.

Soy un iluso de la vida presente que busca hacerse una huella indeleble pasando desapercibido a sus semejantes.