16 jul 2016

Amando a Judas

Tarde o temprano te ahogas en el bosque.
En este promiscuo mar de oscuridad y violencia.

No te molestes en mirar el cielo, los ojos de Dios no logran ver este lugar. Tenemos todo el abismo para nosotros querido.

Acércate.

Escoge si quieres invadir, o ser invadido.
No es demasiado tarde.
Pelea, pequeño.
¿No es algo pronto para desistir?
Ríndete.

Respira. Profundo.
El tiempo no es problema.
Tengo planes para tí.

Acércate.

Escoge una mano.
Equivocate.
Solo te dejaré hacerlo una vez.

¿No es algo pronto para desistir?
Pelea, pequeño.
Confórmate.

Quiero perdeme en el olor de tu ferocidad.
El bosque nos hará compañía. Este promiscuo mundo de miserables placeres y desamparo. Silencio. Quieto.  
Vil. Inmaculado. Exquisito.

Hasta que el sol venga a confundirnos.
Nos hemos encontrado.
¿Quieres arruinar el momento?
¿No es algo pronto para desistir?

Escoge si quieres callar.
Las raíces tienen oídos.
Escoge mancillar la pureza del silencio.
Sólo tú puedes palpar las entrañas de la tierra.

Nada estará bien.
Ríndete.

Confróntame.

Mientras yo camine contigo.
¿No lo habrás olvidado verdad?
Tú me diste nombre el día que te engendré.

No me obligues a empeorar las cosas.
Estamos a mano pequeño.

Acércate.

25 jun 2016

La balada del ángel triste

Hace 5 minutos conocí un ángel.
Su túnica andrajosa recogía la inmundicia de la ciudad.

Me miró a los ojos y dijo que fuimos creados el mismo día.

Hace 5 minutos conocí un ángel.
Su llanto enjuagaba el miserable asfalto.

Sus alas marchitas eran algo difícil de ver.

Hace 5 minutos conocí un ángel.
Me miró a los ojos y me dijo que tuviera fe en lo desconocido.

No cortes tus plumas.
Fuimos creados el mismo día.
Ten fe en lo desconocido y volarás.

Hace 5 minutos conocí un ángel.
Su espíritu ya no cabe en el cielo.

22 may 2016

22:05:16

¿Cómo puedes llamar espacio a la separación forzada de dos piezas que deben ir juntas?

¿Acaso eres idiota?
¿No tienes acaso alma?

No es más que egoísmo disfrazado de respeto. Crueldad. Vil crueldad.

Felicidades querido.
Acabas de cometer el único y más grande pecado imperdonable que se puede cometer bajo el sol.

Aunque seas una parte de mí, te odio.
No quiero verte. No quiero olerte.
Eres demasiado desagradable, incluso para mí.

No hay más remedio.
Compartimos el mismo espejo.

Acércate.
Un poco más, quiero que rompas esta jaula de cristal que me obliga a ser tú.
Ya no lo soporto, y tú tampoco, aunque ambos sabemos bien que no te importa lo suficiente como para que te disguste.

No eres fuerte.
Ni siquiera intentaste ser débil.

¿Cómo puedes llamar espacio a la separación forzada de dos piezas que deben ir juntas?