2 abr 2014

Estado Latente de Inconsciencia - Tercera Parte

¿Soy real?
¿Estoy aquí?

Ciertamente no tengo una manera de sberlo con seguridad.

Que mi piel se voltee con la caricia del viento, no significa que el viento esté a mi alrededor...

Que mis ojos produzcan ocasionalmente riachuelos de nostalgia es prueba suficiente de que el mundo no me rodea. Está adentro. En mi interior.

Por eso es que a veces me cuesta trabajo desplazarme por los complejos pasillos y callejones.

Ya no me hacen falta más pruebas.
La respuesta ha venido a mí, transportada en un rayo de sol.
Recibida a los pies del último árbol de esta ciudad.

Soy un espejo.
Transparente.
Vacío.
Fiel.

Por eso a veces transformo las cosas en algo comprensible.
Todo.
Lo que veo.
Lo que pruebo.
Lo que siento.
Por eso transformo la vida en papel.

Es el propósito de mi existencia.
Es lo que me hace real.

28 mar 2014

Hay momentos cuando lo único que nos mantiene vivos es aquello que bastaría para matarnos.

Hay momentos cuando sacar la foto de la muerte del compartimento secreto de nuestra billetera es lo único que nos da fuerza para seguir viviendo.

El resto del tiempo nos dejamos matar de la comodidad, la salud y nos colocamos el nudo corredizo de la confianza para colgar pacíficmente de una cuerda fabricada con las mejores fibras de nuestra propia realización.

Deambulando por la calle sin rumbo.
Sin olvidar hacia donde voy.

Vagando.
En busca de algo que nunca se perdió.

Vagando.
Espero encontrarme pronto.

Vi un perro echado en una esquina.
Durmiendo.
Muriendo tal vez.

Tuve envidia.
Por primera vez.
Pura y rabiosa.

A veces deseo ser más primitivo.

A veces, me gustaría ser feliz.
Como el perro aquel.

Echado en la esquina de la ciudad.